🏢 Registras tu empresa
Nombre y zona horaria. Quedan creados tu usuario dueño y la política de horas con valores sensatos por defecto.
Tu gente marca desde su teléfono con selfie y GPS obligatorios, validados contra la geocerca de la sede. La oficina ve la semana completa, corrige lo que esté roto dejando rastro, aprueba el periodo y exporta. Sin planillas de papel, sin hojas de cálculo que nadie cuadra, sin discusiones el día de pago.
Sin instalar aplicaciones en los teléfonos, sin relojes biométricos, sin cablear la obra.
Nombre y zona horaria. Quedan creados tu usuario dueño y la política de horas con valores sensatos por defecto.
Marcas cada sede en un mapa con su radio de cobertura y das de alta a tus empleados con su sede por defecto.
Cada empleado recibe su enlace o QR único: por WhatsApp, impreso en su carnet o pegado en la entrada.
Ellos marcan con el pulgar; tú ves la semana, apruebas el periodo y exportas a nómina.
Cada bloque resuelve un problema que alguien ya pagó caro en una obra de verdad.
Diseñada para usarse de pie, con guantes y mala señal: un botón gigante y nada más que decidir.
Que alguien marque por un compañero desde su casa deja de ser posible sin que nadie lo note.
Cada obra, oficina o taller tiene su punto y su radio. Tú decides cuánto aprieta.
La grilla, el PDF, el CSV y la API salen del mismo cálculo. Es imposible que dos pantallas discrepen, porque no hay dos cálculos.
Personas por filas, lunes a domingo por columnas, totales al borde. La pantalla que se abre cada mañana.
+1«¿Quién tocó esto?» tiene respuesta, siempre, y no depende de que nadie se acuerde.
Cuando una semana se aprueba, se acabó la discusión: el servidor deja de aceptar cambios.
El papel que se firma, se archiva o se manda al contador. Generado en el servidor, sin depender de nada externo.
Cuatro preguntas contestadas de un vistazo y cuatro informes filtrables detrás.
HubTime no es una isla: es la pieza de asistencia de la familia SuiteHub y habla con lo demás.
Varias empresas, varias zonas horarias, y ninguna ve un solo dato de la otra.
Recoger una selfie es recoger un dato personal, y aquí tiene fecha de caducidad.
Desde su mismo enlace, sin cuenta ni contraseña. Lo que evita la mitad de los reclamos.
No son buenas intenciones: son reglas escritas en el código, cada una con pruebas automáticas que fallan si alguien las rompe. Vienen de errores reales que un sistema anterior pagó en producción.
Entrada o salida se deduce del estado de la jornada. Jamás llega del teléfono, y la hora es la del servidor.
Toda cifra del sistema sale del mismo motor. No puede haber dos pantallas con dos totales distintos.
Una jornada sin salida no se cuenta: se muestra como anomalía visible, hasta al propio empleado. No se inventan horas que se pagan.
Un turno que cruza medianoche se atribuye completo al día en que empezó. Nada se parte en dos.
Viven en columnas distintas. Recalcular no borra correcciones; corregir no rompe el vínculo con las marcas.
La zona horaria se aplica solo al mostrar. Mudar una sede de zona no mueve de día lo que ya pasó.
Quién, cuándo, el valor anterior y el motivo. Inmutable. No existe el borrado definitivo de una marca.
Editarlo exige reabrirlo, y reabrirlo queda auditado. La cerradura está en el servidor, no en un botón escondido.
La comparación no es contra otro software: es contra la planilla de papel y la hoja de cálculo que la sigue.
| Situación | Con planilla y hoja de cálculo | Con HubTime |
|---|---|---|
| Marcar la entrada | Una firma en un papel que nadie verifica, o un reloj que hay que comprar, instalar y mantener. | Un botón en su propio teléfono, con selfie y ubicación, en cinco segundos. |
| Saber quién está en obra | Una llamada al capataz. Y confiar. | El panel lo dice en tiempo real, con la hora a la que entró cada uno. |
| Cuadrar la semana | Transcribir a mano, sumar, descubrir un error, volver a sumar. | La grilla ya está sumada. Lo que está roto se ve en ámbar y se arregla desde ahí. |
| Alguien reclama sus horas | Buscar el papel del mes pasado. Si aparece. | El detalle del día con la selfie, el mapa y la hora exacta. Y él ya lo había visto en su teléfono. |
| Alguien modificó un dato | Un tachón. No se sabe quién ni por qué. | Quién, cuándo, qué decía antes y con qué motivo. Consultable por semana. |
| Cerrar el periodo | Se «cierra» de palabra, y sigue cambiando hasta el día de pago. | Se aprueba y el servidor bloquea la edición. Reabrir deja constancia. |
| Pasar a nómina | Copiar y pegar, con el riesgo de siempre. | CSV, PDF o directamente por API a tu sistema, sin que nadie transcriba nada. |
Nada de esta lista es una promesa ni una versión que llegará más adelante: está construido, probado y desplegado en producción.
Multi-empresa, multi-sede y multi-zona horaria, con 331 pruebas automáticas que se ejecutan antes de cada despliegue. Y con API abierta para que tu nómina o tu ERP tomen las horas ya calculadas, sin que nadie transcriba nada.
Media hora, tu operación real sobre la mesa y una demostración con una obra de verdad: generamos un QR, marcas desde tu propio teléfono y ves aparecer la hora en la pantalla de la oficina.